Una tarde normal puede convertirse en algo sorprendente, basta con mirarlo desde otro punto de vista.
PUNTO DE VISTA ABURRIDO y NORMAL:
Vas a almorzar a casa de tus amigos, sin padres, sales a mediodía para su casa, con la idea de echar la tarde y pasar un buen rato.
La tarde transcurre sin mayores eventos, un típico juego de mesa, luego ver una película (que al final ni siquiera funciona y tenéis que tragaros la secuela de una película para niños chicos), un calor sofocante a pesar del ventilador y de estar ya en Septiembre; no hay sitio para todos en el sofá y tienes que acabar sentada en el suelo, donde no llegas a la mesa y te quedas sin palomitas... Y encima de todo es domingo y mañana te toca trabajar.
Cuando termina la película, te pinchas con una planta de la casa de tus amigos y todos se ríen de ti, como estáis todos aburridos, decidís cambiar de casa en un intento de divertirse y que os dé el aire de la tarde.
Sin embargo, tardáis tanto en llegar a la otra casa que no os da tiempo a casi nada, salvo charlar otra vez e irse a la cama, que mañana madrugas...
Este es un punto de vista bastante deprimente y que amarga a cualquier persona y le impide ver las cosas buenas de ese día.
EL OTRO PUNTO DE VISTA:
Vas a almorzar a casa de tus amigos, sin padres, sales a mediodía para su casa, con la idea de echar la tarde y pasar un buen rato.
No sabes qué pasará, no hay ningún plan establecido, no sabes a dónde te puede llevar la Fortuna, pero sabes que estarás con tus amigos y que os lo pasaréis bien, sea lo que sea que os depare el destino.
Echáis una tarde tranquila, jugando a juegos de mesa como hacíais de pequeños e incluso disfrutando más, riendo de chorradas sin sentido y haciendo bromas a unos y otros. Queríais ver una película, pero el destino estaba hoy caprichoso y el Disco Duro multimedia último modelo le da por NO reconocer un simple formato .mp4. Os lo tomáis a risa y ponéis a descargar la película mientras recordáis vuestra infancia y decidís poner una secuela que ha salido hace poco.
Traspasando las barreras de la edad, te sumerges en la película y disfrutas, amas, sueñas con los personajes y te enfadas ante los crímenes y trucos del malo malísimo de turno. En definitiva, vuelves a ser niño (añadiendo los comentarios cínicos y bromas que sólo se te ocurren cuando ves una peli con tus amigos). No notas el calor porque, gracias a que no cabías en el sofá te has tirado en el suelo fresquita y te da el ventilador de frente, no puedes coger palomitas, pero mejor, que si no luego te duele la barriga.
Cuando termina la película, es temprano todavía, la tarde es joven y hay que aprovecharla porque mañana toca trabajar, por eso, decidís así sin pensarlo dos veces ir a casa de otro amigo a echar una partida de Risk y jugar a conquistar el mundo y ser un nuevo Carlomagno...
Pero entre risas y bromas, se os pasa el tiempo demasiado deprisa y tus sueños de conquistador han de ser pospuestos para otra ocasión, ya la luna ha salido y es hora de volver al lecho para tomarse un merecido descanso después de todo un día con los amigos y relajación.
¿ A que hay diferencia eh? ;) Todo depende de cómo se miren las cosas.