martes, 25 de octubre de 2011

Un trabajo titánico





Cuando a hércules le mandaron sus 12 trabajos, cuando a Eneidas le dijeron que tenía que recorrer medio mundo antes de llegar a su nuevo hogar, supongo que la sensación que les invadió es la misma que tengo yo en estos momentos... una enorme e ingente cantidad de trabajo por hacer y por realizar, vista en su conjunto parece que no va a terminar nunca y sientes como las fuerzas te fallan y dan ganas de esconderse y dormir hasta que pase el temporal.
Pero ellos no hicieron eso, se arremangaron y siguieron adelante, sin hacerle mucho caso a lo que se les venía encima y enfrentándose a los problemas uno a uno.
Y mira tú por dónde que, al final de todas las dificultades, tienen su final feliz (o un merecido descanso, según el héroe en cuestión). Por eso hoy todavía se les recuerda como héroes, como prototipos de aquellos que queremos ser y que, con ayuda de los dioses podremos conseguirlo.

Yo no soy una heroína, ni mucho menos, pero, al igual que zeus, atenea y todo el elenco del olimpo no dejaron de prestar su ayuda a sus protegidos, espero que mi dios no me abandone a mi y me dé fuerzas para enfrentarme a lo que venga ahora y, sobre todo, hacerlo con alegría y fortaleza.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Topicazos y empalagoserías políticamente correctas


Ayer en clase de inglés, acabamos debatiendo sobre las instituciones caritativas, tales como Manos Unidas, Cáritas, Unicef... La pregunta detonante del profesor fue: ¿Daríais dinero a una institución de este tipo?
La respuesta masiva: No.

Pero claro, tal respuesta egoísta e insensible no es politícamente correcta y se maquilló con diferentes argumentos, argumentos que, en definitiva, no dejan de ser el mismo expresado de múltiples formas gracias a la maravillosa versatilidad de la lengua.

Algunas de estas “perlas” eran: 
No confío en las organizaciones de este tipo porque se quedan el dinero, no confío en la Iglesia etc. etc.
Ante tanta sarta de topicazos me entraron ganas de reír, más de pena que de otra cosa, pero el culmen llegó cuando uno de mis compañeros más liberales soltó el tan manido “El problema no es dar dinero, hay que cambiar el mundo desde dentro, solucionar el problema desde la raíz”
Y cuando el profesor le pidió concretar, su única respuesta fue
“¿Qué puedo hacer yo, soy sólo un individuo? Como persona única no podría cambiar gran cosa.”
Y se quedó tan pancho.
Siguió hablando, pero yo no pude evitar reírme y desconecté, ya que la situación se me antojo tan cómica y absurda como en aquel capítulo de los Simpson en el que Homer cultiva la planta de Tomacco y no quiere destruirla.

En definitiva, fue una clase que me puso pa' tila, se dijeron demasiadas frases vacías en esa hora y media; eso sí, como todo el rato se estuvo debatiendo en inglés, esas frases sin contenido ninguno sonaban mucho más profesionales, inteligentes y cimentadas en unos profundísimos argumentos, tal era así que yo veía a mis compañeros asentir con la cabeza, encantados por el sonido de las palabras inglesas, como los niños con el flautista de Hamelin, aunque en esta ocasión, la melodía no tuviera el más mínimo sentido.

PDT: En el enlace tenéis el capítulo al que me refiero  de los Simpson (en latino, pero las palabras son las mismas) 

sábado, 15 de octubre de 2011

Con la miel en los labios


¿Sabéis esa sensación cuando estás soñando y en el sueño está pasando algo precioso, perfecto e irrepetible? ¿Esas pocas ocasiones en las que ni siquiera te das cuenta de que es un sueño? Y, justo en el momento menos indicado, te despiertas y te quedas con todas las ganas de seguir soñando.
Pues os aseguro que tener esa sensación en la vida real es muchísimo peor...

Sé que todo el mundo tiene derecho a aprender y a estudiar lo que le guste o lo que pueda y no dejo de repetirme a mí misma que los chavales que han entrado este año a Clásicas quizás descubran ahí su vocación y la maravilla que supone traducir un texto grecolatino, pero por otra parte, soy realista y sé que la mitad abandonarán a mitad de semestre.... demasiado tarde para que yo pueda entrar a esa carrera.
Porque este, según me ha dicho la secretaria de mi facultad, ha sido el primer año que Filología Clásica se ha quedado sin plazas, no sé si será debido a la crisis o que el Señor está graciosillo conmigo... pero algo he sacado en claro, tienes que hacer desde el principio lo que te gusta, sino, acabas arrepintiéndote y luego puede que no seas capaz de arrreglarlo, tal y como me ha pasado a mí.

Ahora sólo me queda intentar ver las cosas buenas a mi carrera y disfrutar de lo que tengo mientras vivo con las consecuencias de mis errores.
Seguro que el Señor saca algo bueno de ellos, como ha hecho siempre.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Cada día se aprende algo nuevo



Hoy he descubierto un sitio precioso en Málaga que no sabía que existía...
Está a la altura del Limonar, una zona con casas preciosas, con unas vistas a la bahía de Málaga alucinantes y el último sitio en el que te esperas encontrar... un bosque.

Porque no es un parque urbanizado, sino que tiene sus sendas, sus caminitos y sus peñas con piedras incómodas. La única señal de la mano del hombre, son los bancos que te encuentras de vez en cuando y unos muros que actúan como mirador, donde te puedes recostar ( o subir como he hecho yo) y mirar el inmenso azul del mar y el cielo, sin saber realmente dónde empezaba uno y acababa el otro mientras el sol radiante te deslumbraba con su reflejo.

Es un sitio solitario, que pocos conocen y en el que, si cerraba los ojos mientras estaba tumbada en el suelo, me imaginaba una entrada secreta a una cueva subterránea, disimulada entre una gran roca que había en el centro del lugar, y, dentro, una mina reluciente de piedras preciosas donde conviven las criaturas de los cuentos y los animales del bosque, que huyen del jaleo y los ruidos de los seres humanos... hasta que se hace de noche.

A partir de las 7, ese lugar se cierra y, mientras los dejábamos atrás, entendí que, las vallas y alambradas que rodean todo el recinto, no son para mantener alejados a los vándalos adolescentes, sino quizás son para proteger a esas criaturas mágicas que habitan en aquel lugar, tan cerca de la civilización y, al mismo tiempo tan salvaje y aislado...

lunes, 10 de octubre de 2011

Alguien dijo una vez....



Se te cierran los ojos, igual que un día le pasó al Cancerbero bajo el influjo de las dulces notas de la música de Orfeo...
Intentas mantener la atención fija en la pantalla, pero se te va la cabeza y necesitas apoyarla en tu mano, en un vano intento de disimular el cansancio.

Escuchas a quien te está hablando, pero no le ves significado a todos esos sonidos que emite, por unos instantes, te sientes como un extraterrestre que acaba de aterrizar en la Tierra sin conocer ni una palabra del idioma autóctono.

Si este estado se prolonga más de la cuenta, comienzas a sentir que flotas e incluso que levitas, como si, además de ser un extraterrestre, estuvieras vislumbrando la realidad a través de un manto invisible que te impide relacionarte con el mundo.

En este momento recuerdo una célebre frase y le encuentro un nuevo sentido muchísimo más pragmático :“La vida es sueño” efectivamente querido Calderón, la vida es sueño y más todavía cuando son las 7 de la mañana y no te has tomado ni un café.

domingo, 9 de octubre de 2011

Traducir


Traducir un texto es una sensación maravillosa, al alcance de los pocos aventureros que se atreven a ello.
Porque no solo te limitas a pasar palabras de una lengua a otra, ni hablar, al traducir cualquier texto (especialmente los literarios) te conviertes en custodio de los sentimientos e intenciones que el autor haya depositado en él. Eres el encargado de transmitirlos y conservarlos, de lograr que miles de personas compartan las mismas sensaciones.

Esa sensación de responsabilidad se acrecienta cuando el autor del texto lleva siglos criando malvas, porque no hay nadie que pueda ratificar que la traducción está bien hecha, y, por tanto el traductor tan sólo cuenta con su propio criterio para afrontar tan difícil tarea.

Yo apenas he empezado a traducir cositas, pero ya puedo decir, que no hay nada que me guste tanto como sumergirme en un texto antiguo y dejarme llevar en el fragor de la batalla en la lucha por conseguir una buena traducción.

jueves, 6 de octubre de 2011

En la biblioteca



Caminaba el otro día en silencio entre los libros, ojeando sus tapas y títulos y, quizás por primera vez, viendo algo más allá de su cubierta.
Vi a una persona bajo la tinta, un escritor que ha dedicado su tiempo, quizás toda su vida a escribirlo.

Y me asalta de nuevo la pregunta de ¿a qué voy a dedicar yo mi vida?
¿A escribir libros? ¿A traducir lo que otros escriban? ¿A dar clase en la universidad o en un instituto? ¿Investigar y publicar en revistas?

Muchas posibilidades, ninguna respuesta todavía y, por un segundo, siento que los libros comienzan a gritarme ¿Qué vas a hacer? ¿Qué vas a hacer?

Y yo no puedo hacer otra cosa que mirarlos impotentes y decir: Aún no lo sé.
Pero no les basta y siguen preguntando lo mismo, una y otra vez, incluso cuando ya he salido de la biblioteca, me persiguen sus voces, igual que el Cuervo de Poe, sin permitirme descansar Nunca más...

domingo, 2 de octubre de 2011

El miedo a equivocarse


Tomar decisiones no es algo fácil, de hecho, es algo sumamente complicado y dificultoso. En cada decisión que haces pones en juego tu propia vida y tu felicidad.
En los dibujos animados, cuando el héroe tiene que elegir entre el buen y el mal camino, se ve en una bifurcación de caminos, uno de ellos, es ancho, fácil e iluminado con maripositas y pajaritos bajo un sol radiante; el otro, es angosto, con piedras, donde el término de “luz” es desconocido y se escuchan a lo lejos el graznido de los cuervos y los truenos retumbando en la lejanía.
Dependiendo de la trama, el héroe escogerá el buen camino o el malo, pero lo más importante es que él ve claramente qué caminos hay y cuáles serán las consecuencias de ello.

Desgraciadamente, en la vida real no existen esas dos ramificaciones tan bien señaladitas, en todo caso, si existen, el pobre héroe llega a ellas con los ojos tapados, sordo y mudo y no sabe a dónde dirigirse. Así me siento yo hoy, sin saber a dónde voy y sin saber si el camino que escogeré será el acertado o no....

Pero qué demonios, a base de decisiones es como se hacen los héroes, el de dibujitos lo tiene muy fácil, pero las personas de carne y hueso, aunque más difíciles, podemos llegar a ser héroes más grandes que cualquiera de ficción, incluso sin matar dragones o rescatar princesas.

Valor y al toro.

sábado, 1 de octubre de 2011

El cosplay


Hoy voy a hablar del arte del “cosplay”. Viene del inglés “Costume player” y consiste, simple y llanamente en disfrazarse de personajes de películas, series o cómics. Aunque es una afición que vino de América, los japoneses la llevaron a su máximo exponente.
Hoy día llega a Europa y a España a través del manga y las convenciones de cómics o Salones del Manga en muchas ciudades a las que acuden fans disfrazados como sus persaonajes favoritos.

La gente los considera locos, frikis o raros, pero yo voy a intentar explicar la magia que hay en ese simple acto que requiere de tres cosas: valentía, mucha personalidad y dedicación, sobre todo cuando tú te haces tus propios trajes.
Disfrazarse de un personaje que te gusta es el mayor elogio que le puedes hacer, deseas ser como él, vivir sus mismas aventuras y viajar a esos mundos, sumergirte por unos momentos en la fantasía de que tú eres él y que puedes hacer las mismas cosas...

Esa sensación, junto a la de encontrarse a otras personas que viven lo mismo que tú es alucinante, especialmente cuando te encuentras al enemigo de tu personaje y podéis imaginaros una pelea que hará aún más real tus fantasías, aunque sólo sea por unos días.

Así que, la próxima vez que veáis algún “friki” disfrazado, pensad que es, más bien, una persona que está viviendo sus sueños y aficiones al máximo, sin importarle lo que los demás puedan decir o pensar.