domingo, 2 de octubre de 2011

El miedo a equivocarse


Tomar decisiones no es algo fácil, de hecho, es algo sumamente complicado y dificultoso. En cada decisión que haces pones en juego tu propia vida y tu felicidad.
En los dibujos animados, cuando el héroe tiene que elegir entre el buen y el mal camino, se ve en una bifurcación de caminos, uno de ellos, es ancho, fácil e iluminado con maripositas y pajaritos bajo un sol radiante; el otro, es angosto, con piedras, donde el término de “luz” es desconocido y se escuchan a lo lejos el graznido de los cuervos y los truenos retumbando en la lejanía.
Dependiendo de la trama, el héroe escogerá el buen camino o el malo, pero lo más importante es que él ve claramente qué caminos hay y cuáles serán las consecuencias de ello.

Desgraciadamente, en la vida real no existen esas dos ramificaciones tan bien señaladitas, en todo caso, si existen, el pobre héroe llega a ellas con los ojos tapados, sordo y mudo y no sabe a dónde dirigirse. Así me siento yo hoy, sin saber a dónde voy y sin saber si el camino que escogeré será el acertado o no....

Pero qué demonios, a base de decisiones es como se hacen los héroes, el de dibujitos lo tiene muy fácil, pero las personas de carne y hueso, aunque más difíciles, podemos llegar a ser héroes más grandes que cualquiera de ficción, incluso sin matar dragones o rescatar princesas.

Valor y al toro.

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