Cuando a hércules le mandaron sus 12 trabajos, cuando a Eneidas le dijeron que tenía que recorrer medio mundo antes de llegar a su nuevo hogar, supongo que la sensación que les invadió es la misma que tengo yo en estos momentos... una enorme e ingente cantidad de trabajo por hacer y por realizar, vista en su conjunto parece que no va a terminar nunca y sientes como las fuerzas te fallan y dan ganas de esconderse y dormir hasta que pase el temporal.Pero ellos no hicieron eso, se arremangaron y siguieron adelante, sin hacerle mucho caso a lo que se les venía encima y enfrentándose a los problemas uno a uno.
Y mira tú por dónde que, al final de todas las dificultades, tienen su final feliz (o un merecido descanso, según el héroe en cuestión). Por eso hoy todavía se les recuerda como héroes, como prototipos de aquellos que queremos ser y que, con ayuda de los dioses podremos conseguirlo.
Yo no soy una heroína, ni mucho menos, pero, al igual que zeus, atenea y todo el elenco del olimpo no dejaron de prestar su ayuda a sus protegidos, espero que mi dios no me abandone a mi y me dé fuerzas para enfrentarme a lo que venga ahora y, sobre todo, hacerlo con alegría y fortaleza.

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