Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín
La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul;
Espronceda, La canción del Pirata
El mar, enorme e infinito… lo veo delante de mi ventana
extendiéndose por toda la cosa, como abrazando la ciudad, a veces sereno, otras
agitado y turbulento, justo como una madre.
Hogar de tantos marineros y tantos piratas, origen de
interminables leyendas y aventuras… La verdad, si pudiera escoger vivir de
nuevo, pediría ser una pirata.
Una aventurera libre, que no tiene nada más que su persona,
sin responsabilidades ni ataduras, sólo ella y su barco ¿rumbo? Donde la lleve
el viento y las corrientes mientras el sol broncea el rostro y la brisa ondea el pelo…
Mi objetivo: la aventura, buscar tesoros, saquear barcos de
despiadados mercaderes ingleses, visitar lugares exóticos y acaso descubrir
alguno nuevo (ver el Japón y la China de aquella época sería muy interesante) y
conocer a todo tipo de gentes, amando a unos, luchando ferozmente en un combate
de espadas para defender mi honor y mi palabra de malvados villanos…
Quizás pueda estar un poco influenciada por la concepción
romántica de la piratería y de los relatos de Emilio Salgari o Julio Verne,
pero qué más da, no me importaría nada probar esa experiencia.
Pdt: Y además que estoy profundamente enamorada de los
disfraces y trajes de piratas, tanto masculinos como femeninos, sería un
argumento a favor muy importante.



