sábado, 5 de noviembre de 2011

Cosas eternas



Dicen que Dios es eterno. También dice que estamos hechos a su imagen y semejanza. Nosotros no somos eternos, pero restos de nuestro Padre y Creador se aprecian en algunas obras sublimes que realiza el ser humano y una de ellas es la verdadera amistad.


Por mucho tiempo que pase, por muchas estaciones que transcurran, hay cosas que van a permanecer, personas que van a seguir ahí.
Porque las amigas de verdad, superan cualquier escollo que encuentren en el camino, superan incluso las diferencias más arraigadas y son capaces de seguir unidas.

Porque la amistad es más que pensar igual, es más que juntarte con aquellas que sean igual que tú, es compartir miles de situaciones, alegrías, sufrimientos y trabajos. Todo se hace más llevadero en su compañía y se te olvidan los problemas.

Y, cuando la vida te lleva por caminos distintos a los suyos, no estás triste, aunque cambie la frecuencia con la que os veis, aunque los encuentros se reduzcan drásticamente, no tienes miedo; cuando os encontréis otra vez, podréis echaros un buen rato como siempre, como si no hubieran pasado los días.

La amistad de verdad está unida más allá de las aficiones, los gustos o las creencias. Y yo tengo dos ejemplos muy cerquita de mí para demostrarlo. 
Muchas Gracias

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