jueves, 17 de noviembre de 2011

Cuando la realidad supera a la ficción




Hoy he asistido a un curioso efecto sociológico. Tenemos un nuevo profesor en la facultad de griego y, da la casualidad de que es un becario jovencito (no más de treinta años), guapo, fuerte y atractivo, muy agradable y que explica super bien... y que además es italiano.

Los italianos vuelven locos a las españolas, ese acento dulce y suave que tienen es música para los oídos y si, además esa entonación procede de un “recipiente” tan sumamente agradable a la vista, el conjunto resulta irresistible.
Pues este es el profesor que ha venido hoy a clase. Para hacerse una idea al estado de las alumnas hay que pensar en la famosa escena de la película Indiana Jones y la última cruzada (la del Santo Grial) en la que Indiana Jones da clases de arqueología en la universidad y todas sus alumnas miran embobadas al atractivo aventurero. Pues más o menos igual ha sido hoy mi clase.

Por otra parte me ha sorprendido ver algo que en la película se pasa por alto y es la reacción masculina ante el nuevo profesor. De la misma manera que todas las chicas se han puesto en primera fila, los niños (incluso los más empollones y que suelen estar en la primera banca) han ocupado los asientos traseros mientras comenzaban a meterse de todas las maneras posibles con el pobre profesor y las niñas enamoradas de la primera fila.
Qué acento más extraño, vamos a llamarlo Lamborginni! ¡Si profe, tenga un boli y mi número de móvil también!”

Yo no podía parar de reír, por un lado, adolescentes locas por un profesor, por el otro los machitos españoles intentando defender su pobre y malherido orgullo como buenamente podían. Ha sido de película y lo mejor es que acaba de empezar.


PDT: Por cierto, yo estaba en una discreta tercera fila, una buena posición para regalarse la vista y el oído y, al mismo tiempo, ser testigo de los comentarios del macho español de hoy día. Un sitio inmejorable.

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