El día de los inocentes, conocido mundialmente por las
bromas que se gastan a los ingenuos que caen en ellas… En Europa es el 28 de
diciembre, en Oriente y en los países anglosajones, el 1 de abril.
Yo siempre he sido de las que picaba en las bromas que me
gastaban (recuerdo una en la que me creí que mi serie favorita había sido
suspendida y por poco me muero del susto) y quizás por eso nunca me ha gustado
lo de gastar bromas, me sentía demasiado identificada con el pobre inocente que
la sufría.
Por eso siempre me gusta recordar el verdadero sentido de
este día, un día en el que hace más de dos mil años, el rey Herodes mandó matar
a todos los bebés que hubieran nacido hace poco, en un intento de acabar con
ese Rey de Reyes que había nacido en sus dominios… El cielo se llenó de ángeles
que cantaron la gloria del Recién Nacido.
En este día me gusta recordar a amigos míos que murieron
siendo niños, no por la maldad de un hombre, sino porque, seguramente ya habían
cumplido su misión en esta tierra y Dios necesitaba más angelitos en el cielo.
Por eso hoy, mis oraciones van
por vosotros Jeray, Salva, Isa, Paquito Ponce, Gabriel… rezad por los que
quedamos aquí y aún no podemos disfrutar de Dios como vosotros

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