Aunque llegue un poco tarde, he decidido por fin mi propósito
de año nuevo. ¡Quiero aprender a cocinar!
Aunque todos los veranos me lo propongo, nunca me lo había
planteado en serio, era, simplemente, una cosa más en la “Lista de cosas para
hacer en verano”. Pero ya no puedo dejarlo más por varios motivos:
- Porque cuanto más tarde en aprender más difícil será (cada vez tendré menos tiempo y menos ganas)
- Porque voy a cumplir 20 años y es preocupante que aún no sepa sobrevivir por mí misma culinariamente hablando.
- Porque quiero ayudar a mi madre con la comida, para que así ella también pueda descansar de vez en cuando, que falta le hace
- Porque me gustaría comer cosas variadas cuando me quedo sola en casa y no siempre el mismo menú de ensalada, pasta o pizza.
Por esto y mucho más, a Dios y a vosotros pongo por testigos
que este año aprendo a cocinar sí o sí.
Que Dios coja confesados a los pobres conejillos de indias
que prueben mis experimentos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario