¡Qué bueno es el Señor! A las puertas de Pascua, no hay otra
frase que pueda pensar…
Durante toda la Cuaresma, he ido viendo y saboreando todas
las “chuches” que el Señor ha ido poniendo en mi camino... unas veces de forma
más clara como la noche de Carnavales, el fin de semana en Ronda, una noche de
película; pero otras, con unas “chuches” muy especiales: las sucesivas operaciones
de mi hermana, el estar casi todo el tiempo de niñera en mi casa porque mis
padres se iban, las luchas con el demonio, eucaristías, celebraciones y tardes
de domingo simplemente rezando… son pequeñas golosinas que me sacian el alma,
aunque al principio se hacen amargas, luego son tan buenas como el néctar y
mucho más duraderas.
Hoy pienso en todos los que no tienen la suerte de haber
probado esas chuches, esas miguitas de pan que te llevan a casa y que andan
perdidos por el bosque, quizá alguno esté en la casa de la bruja hartándose a
golosinas y feliz… pero la bruja solo lo ceba para comer más después… ¡Qué bueno
es el Señor que me enseña dónde están las golosinas!
Y nada de esto habría sido posible sin la gran celebración
que viene la semana que viene ¡La Pascua! Aunque no la viviré donde me hacía
ilusión, seguro que Jesús me recibe con los brazos abiertos esté donde esté.
Feliz Pascua de Resurrección a todos por adelantado
