Qué más puedo decir.
Esta octava de Pascua he podido, como decía el evangelio, tocar
y ver a Jesús claramente, han ocurrido cosas impensables y maravillosas que han
logrado que, cualquier intento del demonio por arruinarmelas ha quedado en eso,
un intento. He comprobado que se puede llorar de alegría y de alivio y no tiene
por qué ser con cosas que te ocurran a ti, sino con cosas que ves en los demás.
Ojalá siga así mucho tiempo.
Pd: Además, me estoy convirtiendo en una chica super sana que
hace ejercicios todos los días y mis enormes agujetas se las ofrezco al Señor para
que todos los de mi alrededor sean tan felices como yo esta semana.
Pd2: Aquí os dejo una canción de uno de mis grupos favoritos Mägo de Oz, Hoy toca ser feliz

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