Ya huele a verano… quedan 30 días de clase (y dos semanas de
exámenes) y el buen tiempo inunda el sur.
Qué ganas tengo de ir a la playa, tumbarme con un libro y
tostarme al sol… de jugar con mis amigos, con la arena, con el agua, con la
pelota…
Quiero nadar y sumergirme en el agua, sentir el frescor del
mar aliviando el calor abrasador que hace en Málaga a mediodía…
Comer helados, sandías, melones y espetos de sardinas… Dar
un paseo por la noche sin tener que ir cargando con veinte kilos de ropa encima…
¡Qué ganas, Dios mío!
Pero, mientras tanto, me conformaré con escuchar la canción
de Phineas y Ferb sobre mi estación favorita.
Verano cada instante vale su peso en oro…
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