¿Puente? Hace un par de años esa palabra era una dulce delicia en mis oídos, pero este año no quiero ni pensar en él. Los universitarios no tenemos puente, pero se ve que los profesores (la mayoría, al menos) no se han enterado y nos mandan trabajos y traducciones como para un mes, cuando lo único que tenemos es un mísero día de fiesta. Y lo peor es ver a los demás (padres, amigos y hermanos pequeños) disfrutando de tan merecido puente.
Hace unos años planificaba mis puentes de forma que en una tarde o una mañana como mucho me diera tiempo a terminar todos los deberes y después podía quedar con mis amigos y relajarme. Hoy por hoy, planifico mi puente calculando de dónde puedo sacar horas para terminar todos los trabajos que tengo que hacer y cosas que estudiar.
Luego dirán que los universitarios vivimos bien.

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