Acabo de venir de mi primera clase de inglés en la escuela
de idiomas. Este año, por primera vez, estoy apuntada con dos de mis mejores
amigos y, puedo decir, sin ninguna duda que ha sido una hora increíble, una
hora de clase como no tenía desde bachillerato.
Porque extrañaba mucho el reírme con amigos en clase como lo
he hecho hoy, el hablar, bromear, sentirte totalmente a gusto con tus
compañeros (sí, en la facultad estoy bien, pero no es lo mismo).
Ha sido una hora que, aunque me impide aprovechar la tarde
para estudiar, me permite desfogar y reírme, relajarme y disfrutar del inglés
con amigos y aprender juntos. Voy a intentar ir todo lo que pueda, aunque solo
sea para despejarme hablando inglés.

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