Escritorio ordenado, apuntes y diccionarios a la izquierda y
mi ordenador a la derecha. Música instrumental de bandas sonoras sonando
suavemente de fondo (normalmente Enya pero no le hago ascos a nada), un lápiz y
una goma en mi mano y un texto recién impreso (aún huele a tinta) listo para
traducir.
Realmente lo extrañaba. Posiblemente en Mayo ya no lo
extrañe tanto, pero este mes de Septiembre se me ha hecho mucho más eterno que
cualquier período de exámenes. Tenía ganas de, como dice la canción esa tan
horrorosa del Corte Inglés “Volver a empezar…”

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