Hoy (quería haberlo hecho ayer, pero fue imposible) quiero
hablar de otra serie de la BBC que ha marcado un antes y después en mi vida. Doctor Who
Esta serie cumplió ayer 49 años, tiene el récord guinness
por ser la serie de televisión más larga de la historia y se ha convertido en
un icono de la cultura británica tanto como Sherlock Holmes o Harry Poter e
incluso Shakespeare.
Hasta ahora hemos conocido desde 1963 a once doctores aunque
yo solo conozco a los tres últimos, cuando la serie volvió a empezar a rodarse
en 2005. Cristopher Eccleston como el noveno doctor, David Tennant como décido (y, sinceramente mi
doctor favorito y el más guapo hasta el momento) y el actual doctor, Math Smith
(del que me reservo una opinión hasta que me vea sus temporadas).
La historia de Doctor Who trata de un Señor del Tiempo, el último Señor del Tiempo que viaja a través
de su nave espacial, una cabina telefónica azul llamada TARDIS (Time and
Relative Dimension in Space) a través del universo con sus acompañantes
enfrentrándose a sus archienemigos los Daleks, Cibermen, Weeping Angels y una
sucesión de alienígenas o humanos que ponen en peligro la vida de quienes les
rodean.
Pero no solo es eso, Doctor Who es mucho más, un personaje
milenario condenado a estar solo y ver morir a todos los que quiere (porque es
inmortal) es, un ángel que quiere ser humano (en palabras de uno de los
guionistas Steven Moffat), un ángel que nunca podrá tener la vida sencilla y
simple de las personas, que nunca podrá descansar porque tiene que protegernos
a todos.
Y por eso le queremos y nos gusta tanto.
Recomiendo a todos los que quieran pasar un buen rato que se
la vean (a mí no me gusta especialmente la ciencia ficción y estoy enamorada de
esta serie) porque no se arrepentirán.

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